Antimafia Dos Mil

Vía D’Amelio, 33 años después de la masacre
!Resistencia!

"La conmemoración de vía d'Amelio, la presencia de tantos palermitanos, sicilianos e italianos de todo el país, es un símbolo de que la lucha contra la mafia debe ser una lucha popular, debe empezar por la gente. El interés por la justicia y la verdad debe empezar por la gente, por los ciudadanos. Espero que incluso ahora, en Uruguay y en toda Latinoamérica, exista una fuerte conciencia de que la lucha contra la mafia no es tanto una cuestión de proteger el orden público, sino más bien una cuestión de lucha por la libertad, por la democracia, es preciso ser conscientes de esto”

Breve. Contundente. Sincero. Coherente con su investidura. Y por sobretodo valeroso en sus apreciaciones, Nino Di Matteo, Fiscal Nacional Adjunto, habló para Antimafia Dos Mil en via D’Amelio en esos términos, este sábado 19 de julio, en la ciudad de Palermo, oportunidad en que se llevó a cabo la conmemoración del asesinato del juez Paolo Borsellino junto a cinco de sus seis escoltas, en un pavoroso hecho de sangre ocurrido hace 33 años exactamente en ese mismo lugar, a la hora 16.58.

Fue una más que profunda reflexión la de Di Matteo -diría más bien, una más que oportunísima, dado el contexto de infiltración mafiosa en el Estado italiano- lapso después que en vía D’Amelio se hizo el minuto de silencio en sentido homenaje a Borsellino, y los cinco integrantes de su escolta: Agostino Catalano, Emanuela Loi, Vincenzo Li Muli, Claudio Traina y Eddie Walter Cosina, caídos en el cumplimiento del deber, en aquella más que trágica jornada de julio de 1992.

Al ser preguntado además sobre la intromisión de las mafias y los cárteles en la política, una verdadera lacra en Uruguay, al igual que en otros países latinoamericanos, Di Matteo respondió: "las mafias sueñan con cultivar una relación con el poder, en particular con el poder político. Sin esta relación con la política -concluyó- las mafias no habrían alcanzado tanta fuerza, aquí y en todo el mundo".

A la luz de todos los acontecimientos que se vienen registrando en Italia y en América Latina, y en el Uruguay específicamente, las palabras de Di Matteo constituyen una gran verdad. Y no se trata de una verdad a medias, referida exclusivamente a Italia, sino que se trata de una verdad con mayúsculas, dramática y preocupante en grado máximo, y referida también al mundo entero, incluído Uruguay, por cierto; porque el condicionamiento que el poder mafioso ejerce sobre el poder político, ambos en definitiva retroalimentándose, cercenan libertades, cercenan democracias y soberanías jurídicas, que van en desmedro de los pueblos; esos pueblos que todavía se encuentran adormecidos, ciegos e indiferentes ante el avance mafioso; o esos pueblos que a conciencia de la existencia de ese cáncer criminal invadiéndolo todo, cultiva el negacionismo de un fenómeno (mafioso) dominándolo todo y a todos; y lo que es peor aún, sin fronteras.

El sol y el calor del período estival en Palermo nos abrazan implacables pero no nos impiden mantener viva la memoria de lo que allí mismo en vía D’Amelio, aconteciera la tarde del 19 de julio de 1992: una muy fuerte explosión que hizo sacudir los cimientos de todos los edificios del lugar, consumándose así el atentado que acabó con la vida del juez Borsellino y cinco de sus custodias, en medio de un contexto de horror indescriptible; y la honda expansiva de esa masacre -por si fuera poco ocurrida apenas casi tres meses después de otro hecho similar, en vía Capaci, en el que perdieron la vida el juez Giovanni Falcone, su esposa y sus custodias- desató en cuestión de segundos la urgente necesidad de encontrar respuestas al grave hecho, entre ellas la de conocer la verdad del atentado (perpetrado por Cosa Nostra) pero en particular sobre todo el contexto relacionado con la autoría ideológica del mismo, en el que Estado italiano tuvo mucho que ver.

Hoy por hoy, todo ese hecho de sangre, muerte e infamia hizo y sigue siendo parte de un más que nefasto momento histórico de Italia, en el que los vínculos entre mafia-Estado ahora mismo parecerían estar más entrelazados que nunca, cubiertos por el manto de una impunidad que además involucra groseramente a la desaparición de la agenda roja que estaba dentro del portafolio de Borsellino, que como ya se sabe, fue sustraída de la escena del hecho por un oficial de carabinieri, escena que fue registrada por un fotógrafo independiente, cuando llegaban a lugar bomberos, policías y socorros médicos; registro gráfico que además, oportunamente hace ya algunos años ya tomó estado público, a través de Antimafia Duemila, dándose la debida comunicación a la justicia.dimatteogeorges2

Vía D’Amelio es un tramo de la estructura urbana palermitana que es el escenario habitual de homenaje a Borsellino y a sus custodias; escenario -año tras año, y ya van 33- entre otras intervenciones, de un minuto de silencio que se cumple a raja tabla, exactamente a las 16.58, hora de la explosión letal, aque 19 de julio del 92’; la explosión que hoy mismo nos sigue sacudiendo, a todos; que hoy mismo confronta a la conciencia ciudadana de Palermo; y que hoy mismo es la prueba irrefutable de que mafia y Estado son piezas de un rompecabezas dramático que involucra a personajes del poder político, de la masonería, y de los servicios secretos.

Suena una trompeta marcando el silencio: es el más sentido respeto -que no es hipócrita- a los caídos en esa calle, donde ahora hay una numerosa concurrencia, pero hace 33 años era un verdadero infierno; ese infierno de la maldad absoluta, donde la muerte, el olor al explosivo, el olor a cuerpos humanos calcinados, y desmembrados fueron el sello macabro de un Estado italiano abrazado a la mafia, en un pacto de sangre y de influencias, y de poder, de ese poder entre las sombras, maligno, inmoral, obsceno, y tanto obsceno, que perdura, manteniéndose incólume hasta el hoy.

Suena una trompeta, con su sonido rasgando las nubes y la densidad de una calle de Palermo, signada por la tragedia, pero repleta de gentes de distintas partes de Palermo, de Sicilia y de Italia (y del mundo) que dicen presente allí, para preservar también la memoria de Borsellino y de sus custodias; pero más aún, para preservar una lucha casi cuerpo a cuerpo con el poder mafioso infiltrado en las instituciones italianas, como algo ya habitual, y naturalizado.

Suena una trompeta, y en vía D ‘Amelio se vive una conmemoración organizada por el Movimiento Agendas Rojas cuyo lider y fundador no es ni más ni menos que Salvatore, hermano del juez asesinado.

Tras el silencio, solemne, sobreviene un muy fuerte aplauso desde la platea en la que además del público y de no pocos integrantes de organizaciones activistas, hay emblemáticas autoridades de la lucha contra la mafia, como por ejemplo el ex magistrado y hoy senador Roberto Scarpinato, y el Magistrado Nino Di Matteo,como también operadores de la lucha antimafiosa, como el abogado Fabio Repici, que representa a las familias de victimas de la mafia.dimatteogeorges3

El encuentro ciudadano en vía D’Amelio no se trató de una fiesta, ni de un mero recuerdo, se trató más bien de una forma expresa, de verdadera y muy convincente y contundente miitancia de una antimafia popular inconfundible, enérgica y viva. Viva y presente de verdad. Presentes en el escenario fueron muchos, el más emblemático, Salvatore Borsellino, hermano del juez asesinado, quien gritó fuerte, muy fuerte: !Resistencia! Fortaleciendo él personalmente la búsqueda de la verdad, y anunciando que los jóvenes tienen espacio libre en ese homenaje, y de hecho esto aconteció, dado que en el final del encuentro, antes de caer el sol, jóvenes estudiantes y del Movimiento Our Voice y de Antimafia Duemila, hicieron un muy valioso aporte testimonial a la fecha, a Borsellino, dentro de los parámetros de la denuncia y de la búsqueda de la verdad: entre otros jovenes hizo uso de la palabra el periodista de Antimafia Duemila Luca Grossi, siendo oradora y moderadora la estudiante avanzada de Jurisprudencia, y activista de Our Voice Martha Capacioni.dimatteogeorges4

En un tramo anterior del homenaje en Vía D’ Amelio hizo uso de la palabra Angelina Manca, madre del urólogo siciliano hallado muerto en su apartamento de Viterbo el 14 de febrero de 2004, denunció enérgicamente el clima de manipulación histórica y aludiendo específicamente a las masacres de Vía D’Amelio y Vía Capaci, ha dicho sin mordazas: “Vivimos un momento muy difícil, en el que se intenta distorsionar y manipular lo ocurrido en 1992. La agenda roja de Paolo Borsellino es la caja negra de Via d'Amelio. Esto debería investigarse, en lugar de celebrar gestos simbólicos sin sustancia. Ningún periodista se ha preguntado jamás cómo era posible que Provenzano se moviera libremente en Italia e incluso en el extranjero. Ciertas preguntas es mejor no plantearlas, para adormecer la conciencia de un pueblo desinformado que no lucha. Espero que un día se pueda abrir un verdadero juicio sobre la desaparición de la agenda roja y el asesinato de Attilio. Pero sé que no estamos solos”.

La muerte de su hijo, el médico urólogo que atendió a Provenzano fue reconocida como mafiosa por la Comisión Parlamentaria Antimafia el 17 de octubre de 2022.

*Foto de Portada: Ana Ferri, para Antimafia Dos Mil

*Foto 2, 3 y 4 : Antimafia Dos Mil