La labor de reconstruir la verdad sobre las masacres de la mafia de la década de 1990 aún está incompleta. Esto dijo Luca Tescaroli, actual fiscal jefe de Prato, quien ha seguido de cerca las investigaciones de uno de los periodos más dramáticos de la historia italiana. Tescaroli habló con ANTIMAFIADuemila en el marco del festival WikiMafia. Más de treinta años después, algunos asuntos siguen sin resolverse, como en el caso de la masacre de via Palestro en Milán.
"Se han reconstruido algunos aspectos importantes de la verdad, pero la dinámica organizativa y ejecutiva aún no se ha esclarecido por completo", explica Tescaroli. "Desconocemos quién condujo el coche bomba hasta via Palestro justo antes de la explosión. Y desconocemos qué actividades tuvieron lugar en los días posteriores al atentado". Según el magistrado, estas lagunas en la investigación dejan claro que el trabajo no puede considerarse concluido: "Debemos continuar la investigación, porque no habrá justicia hasta que se conozca la verdad completa".
No se trata solo del pasado. El presente también exige nuevas interpretaciones. El rostro de las organizaciones mafiosas ha cambiado, pero su peligrosidad permanece intacta. "Las organizaciones mafiosas son muy ricas en nuestro país", observa Tescaroli, haciendo hincapié en cómo ha evolucionado su estrategia con el tiempo. "La tendencia es dejar de recurrir a delitos de gran repercusión y favorecer la erradicación, el control de las actividades económicas y la infiltración en las administraciones públicas, porque esto ha demostrado ser una actividad más rentable".
Un cambio que ha hecho que la mafia sea menos visible, pero no menos eficaz. De hecho, su capacidad para integrarse en el tejido económico e institucional representa uno de los principales desafíos actuales. Al mismo tiempo, el fiscal destaca la aparición de nuevas dinámicas delictivas: "Sin embargo, existen organizaciones criminales extranjeras, como la china, que han comenzado a cometer actos sensacionales, recurriendo al asesinato, el incendio provocado y la extorsión, lo que demuestra una nueva dirección".
En cuanto a las contramedidas, Tescaroli es categórico: Italia ya cuenta con uno de los marcos regulatorios más avanzados del mundo. "Tenemos la mejor legislación del mundo en la lucha contra el crimen organizado", afirma. El reto, por lo tanto, no reside tanto en introducir nuevas leyes como en defender y aplicar eficazmente las existentes. "El objetivo fundamental es preservar esta legislación y prevenir iniciativas que vayan en contra de esta tendencia".
Entre las herramientas consideradas esenciales, el magistrado cita en particular la incautación y confiscación de bienes de la mafia, la cooperación con el sistema judicial y el uso de escuchas telefónicas. "Es peligroso limitar su uso -advierte- en relación con delitos satélite como la explotación laboral o delitos que no pueden calificarse definitivamente como propios de la metodología y el propósito de la mafia". Esta limitación pondría en riesgo la eficacia de las investigaciones precisamente en los sectores donde las mafias operan con mayor eficacia hoy en día: la economía y la administración pública.
"Las organizaciones criminales recurren a diversas actividades delictivas", recuerda Tescaroli, insistiendo en la necesidad de un cambio de rumbo. "Es fundamental revertir la tendencia en el uso de escuchas telefónicas si realmente queremos combatir con eficacia el crimen organizado en nuestro país".
A pesar de dos siglos de convivencia con el Estado, el fenómeno mafioso sigue siendo presencia muy penetrante. "Sigue siendo un problema, aunque pocos se den cuenta ya de la verdadera y persistente omnipresencia y peligro de la convivencia del crimen mafioso con el Estado", concluye el fiscal.
*Foto de Portada: Antimafia Duemila